Las llanuras de ceniza

Escoge tú mismo

— Escoge tú mismo, ¿quieres que seamos ladrones o escoltas?. Un encuentro como el nuestro solo puede acabar de dos maneras, o te robamos hasta la ultima moneda y te damos a ti, y a tu adorable familia una paliza que no olvidareis, o nos contratas para escoltarte hasta la siguiente ciudad, por digamos... ¿Cuanto Ralg?, ¿veinte cobres? —

En esos momentos apareció entre la maleza un cuarto integrante del grupo, y hasta que la luz de la luna no iluminó sus rasgos, tanto podría haber sido un oso de las montañas como un troll del bosque. Su tamaño era, digamos, inusual. — Veinte me vale, jefe — contesto el gigante con una voz algo somnolienta.

Junto al gigante y al que parecía el líder, otros dos integrantes permanecían entre las sombras. Una mujer y un hombre en supuesta actitud relajada pero con un aura de peligro que parecía brillar en la oscuridad.

— ¿y bien caballero? que va a ser, un duro encuentro con unos ladrones desalmados...? —

— Por dios!! no!! eso nunca.. no sabe usted todo el tiempo que llevo queriendo contratar a unos dignos escoltas!! si casi me salvan ustedes la vida. — El sudor brillaba en la frente del conductor del carro. Carraspeo un poco intentando tragar algo de saliva y continuó. — Si fueran ustedes tan amables de acompañarnos..eso si, ¿podrían aceptar una rebaja en su salario?.. veinte cobres...—

— Nada nada, no se preocupe buen hombre, podremos llegar a un acuerdo. Detengan aquí su viaje y descansen con tranquilidad. Están ustedes al cuidado de los seis de Valkir.—

— ¿Los seis? yo solo cuento cuatroooooo... — El cochero perdió la voz al sentir un cuchillo en su garganta mientras una voz le susurraba.. — yo soy el quinto — Y según le retiraban el cuchillo del cuello, una flecha se clavó entre las piernas, a apenas unos centímetros de su hombría, precisamente.. y una voz sibilina traida por el viento entono un — y yo soy la sexta —

— Lo dicho, ahora que ya todos nos hemos presentado, desmonten y compartan nuestro campamento.