El Gato Negro
Capítulo 1 — La obsesión
No espero ni pido que nadie crea el extraño aunque simple relato que voy a escribir. Estaría completamente loco si lo esperase, pues mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco, y sé muy bien que esto no es un sueño.
Mañana voy a morir, y quiero aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato es presentar al mundo, clara, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Estos episodios, en sus consecuencias, me han aterrado, torturado y, por fin, destruido.
Capítulo 2 — El crimen
Desde la infancia me distinguía por la docilidad y humanidad de mi carácter. La ternura de mi corazón era tan notable que me convertía en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían poseer una gran variedad de ellos.
Me casé joven y tuve la suerte de encontrar en mi esposa una disposición no opuesta a la mía.
Capítulo 3 — El descubrimiento
Los restos de la horrible hazaña de la noche anterior me llenaron de espanto cuando entré. Pero mi corazón latía tranquilamente cuando apoyé la mano sobre la pared de la bodega. Los agentes quedaron completamente satisfechos y se preparaban para marcharse.
La alegría de mi corazón era demasiado fuerte para ser contenida. Ardía en deseos de decir al menos una palabra como prueba de triunfo y de hacer doblemente segura su convicción de mi inocencia.